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Principios

El Creador del universo y Señor de la Vida ha creado el matrimonio para el amor y la vida.

1. La Iglesia Católica ofrece los fundamentos para entender el matrimonio cristiano.

a. Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y por tanto, estamos llamados a actuar como Dios actúa.
b. El acto matrimonial es un don que los esposos se dan, el uno al otro, de manera que tanto su matrimonio como su amor se fortalecen.
c. El matrimonio sacramental constituye un vínculo de amor y vida que recibe la llegada de los hijos como fruto de ese amor.
d. Los hijos deben ser aceptados como un regalo de Dios —sean deseados o no— y deben ser amados por el hecho de que son personas.
e. Los matrimonios están llamados a ser generosos al servicio de la vida.

i. A los matrimonios no se les requiere que tengan todos los hijos que sea físicamente posible.
ii. La paternidad responsable es la decisición virtuosa de buscar o posponer el embarazo. Dentro de las guías generales establecidas por el Magisterio de la Iglesia, cada pareja, en oración, debe tomar sus propias decisiones de manera prudente.

f. Hay ciertos actos que son contrarios a la naturaleza del matrimonio y al plan del Creador. Estos incluyen:

i. El uso de drogas o dispositivos que puedan abortar la vida recién concebida, lo que constituye un ataque tanto para la madre como para el padre y la nueva criatura.
ii. Cualquier acto que pretenda dañar o frustrar las funciones normales del un sistema reproductivo sano o cualquier otro sistema del cuerpo. Estos actos son contrarios a la dignidad de la persona humana e incluyen, aunque no están limitados al aborto y la esterilización. Existen otros comportamientos anticonceptivos, entre ellos: el uso de drogas anticonceptivas, o aquellas que evitan la implantación. También incluye el uso de químicos o dispositivos, o actos como la retirada (coitus interruptus), la masturbación o la sodomía.
iii. El adulterio, la fornicación y los actos homosexuales son contrarios a la dignidad de la persona humana.
iv. Las tecnologías reproductivas (como fertilización In-Vitro) que separan la concepción del acto conyugal, van en contra de la dignidad de la persona y niegan el derecho de todo niño a ser concebido en un acto de amor entre su madre y su padre.

2. La Planificación Natural de la Familia (PNF) se refiere a la conciencia de la fertilidad compartida tanto por el esposo como por la esposa.

a. La PNF ayuda a las parejas casadas a concebir cuando están tratando de colaborar con Dios en la creación de una nueva persona humana, llamada a la vida eterna.
b. Cuando la prudencia cristiana guía a una pareja a concluir que debe espaciar o mantener el tamaño
actual de su familia, estos son llamados a practicar la abstinencia periódica durante el tiempo fértil.
c. La PNF permite que matrimonios, capacitados de forma adecuada y siguiendo las pautas establecidas, puedan lograr el mismo nivel de eficacia que los anticonceptivos, sin los problemas morales o efectos secundarios.

3. Las parejas deben recurrir a la oración y al sacrificio para poner su deseo sexual al servicio del auténtico amor conyugal.

4. Los instructores deben respetar la autonomía de las parejas en cuanto a decidir el tamaño de sus
respectivas familias, según su condición física, económica, sicológica y social.

5. Enseñar sobre los beneficios de la lactancia exclusiva y continua en relación con la misión de la Liga.

6. En el caso que alguno de los instructores participe en programas de educación para la castidad, es necesario que se respeten las enseñanzas de la Iglesia Católica y que usen un lenguaje apropiado para la edad de los participantes.

7. La participación en el apostolado de la LPP siempre respetará las prioridades de cada familia.

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